Y lo que nadie cuenta: los fallos.
Una partida ausente de la tabla: las impresiones fallidas. Mis máquinas actuales son muy sensibles a la humedad y a la temperatura (tanto de los filamentos como de la habitación). Según el día, el mismo archivo no reacciona igual.
El momento crítico es la primera capa: condiciona todo lo demás. Tengo que vigilarla en cada tirada — de ahí el 15 a 20 % de fallos de hoy.
Un fallo al principio, poco grave: relanzo. Pero en la última capa, tras horas de máquina, es realmente frustrante. Estos fallos se suman al material bruto — y es exactamente lo que quiero acercar a cero con mi futura instalación.




